Hay algo que no está funcionando en este país. Me parece que últimamente veo más gente -digamos-, con problemas. A ver, no estoy todo el día en la calle, pero cada vez que salgo, me pasa algo. En apenas unos meses, he visto unos cuantos ejemplos de malas situaciones contra las que aparentemente, nada se puede hacer. Y como muestra, un botón:
- Hace cosa de un mes, entró un hombre en el local donde estaba tomándome unas tapitas, y se puso a molestar a los clientes. El camarero quiso echarlo, pero tuvo que aguantar primero que le gritara que lo iba a rajar en cuanto saliera de allí. Estuvo dando voces un rato hasta que consiguieron sacarlo. Estoy casi segura que en cuanto se le pasara el chute de lo que se hubiera metido, no se acordaría de nada, o quizás se quedaría terriblemente avergonzado. Estaba fuera de sí. Droga.
- Hay un mendigo que ahora se ha venido a vivir a mi calle. Está tirado siempre en algún rincón, descalzo, sucio, con la mirada perdida. No cruza palabra y aparentemente, tampoco ha molestado a nadie. Sin embargo, está claro que no está bien, sus ojos son -que me perdone- los de un loco. ¿No se debería hacer algo? ¿Hay servicios sociales para él? Desatención.
- El otro día, una mujer con más poca vergüenza encima que pobreza me cogió croquetas de mi propio plato mientras me tomaba un descanso en un bar de Calle Granada. Decía que tenía hambre, pero estaba oronda como un balón. Según mi costumbre, y ya que soy un poquito pusilánime, ni pude alzar la voz, pero un señor que había en otra mesa se indignó bastante… aunque eso no impidió que repitiera la jugada al poco rato. Mala educación y poca vergüenza.
Soy de naturaleza confiada, pues si yo no molesto… ¿por qué me iban a molestar a mí? Pero una cosa tras otra, han conseguido que haya calles por donde ya no paso, aceras que evito, plazas que no cruzo, etc. etc. ¿Y qué puedo hacer yo contra esto?

