Se acabó la Blockwoche. Han sido unas 40 horas intensivas de diseño, programación (lógica del juego, del cliente, del servidor, debugging), tests con clientes potenciales, entrevistas, etc. etc. En una palabra: agotador. Absolutamente agotador. El haber terminado tan cansada esta semana me hace preguntarme a qué ritmo se trabajará en una empresa… y hasta que punto sería capaz de mantenerlo durante meses sin desfallecer. No se le puede echar la culpa a nada, el ambiente de trabajo era perfecto, a los compañeros no se les podría pedir más, los profesores apenas se pasaban por allí salvo para saludar, la cosa avanzaba y no era en absoluto frustrante… pero aún así, esas ocho-nueve horas diarias contando trayectos han acabado minando mi resistencia.
Puedo sacar muchas cosas buenas de esta semana. En primer lugar, que los compañeros alemanes a los que les ha tocado lidiar conmigo son inmejorables; qué harían muchos en mi "querida" ETSII si les tocara en su grupo una guiri a la que hay que repetirle las cosas dos veces (como mínimo). Yo me imagino los comentarios… y vosotros seguro que también. En segundo lugar, tenía que decirlo, que me encanta Mantis, el sistema de Bug-Tracker que hemos utilizado. Es simplemente perfecto para el control de errores y la asignación de tareas. En tercer lugar, y también tengo que decirlo, que me encanta usar un sistema de control de versiones como Subversion (o en su defecto, CVS); ahorra muchísimo tiempo que en otros proyectos he perdido en revisar qué líneas ha cambiado fulanito y qué líneas ha cambiado menganito, y ahora ponte a unir todo eso y que funcione.
En resumen, tenemos casi 90MB de proyecto, repartidos entre unos 200 archivos, de los que unos 70 son archivos de código (el resto, presentaciones, entregas, documentación, etc.). Y esto sigue, que la entrega final es en Junio y yo aún tengo que exponer nuestros resultados ante un auditorio teutón. Madre mía.
Si otra cosa buena tiene, además de que en sí ha sido bastante divertido, es que ahora se pillan las vacaciones con más ganas. Hace un mes que no salgo por el mundo, y necesito airearme un poco, aunque ni mucho menos serán unas vacaciones largas; como mucho, una escapada de un día. Pero cuando se llega a un estado de disfrute gracias a un estado previo de sufrimiento, el disfrute se multiplica, es una cosa que tengo comprobada.
P.S. Pero qué calor hace, a ver si lo del agotamiento va a ser por eso. Que hoy los termómetros han subido de 30º, y la noche apenas refresca. Mi zulo está recalentado ¬¬.
P.P.S. Hace unos meses lo refrescante y revitalizante para la mente era salir a dar una vuelta por el barrio mientras el termómetro marcaba 5º. Ahora lo único que queda es irse a la sección de congelados del Handelshof…