Libros, Reflexiones4-6-2007 19:02

O bien: Polonia, ¿qué pasa contigo? (Disclaimer: mis conocimientos de polaco son casi nulos, cualquier corrección al título es bienvenida.)

Cada día leo cosas nuevas sobre Polonia que no me gustan un pelo; el que me llega a través de las noticias no es el país que yo conocí… o seguramente debe ser que no lo conocí bien.

La última novedad del gobierno Kaczyński podrá parecer a algunos una chorrada, pero a mí me parece lamentable. Según he leído hoy en el Süddeutsche Zeitung, el Ministerio de Educación ha decidido tachar de la lista de lecturas recomendadas para el instituto nombres como Goethe, Kafka, o Dostoievski. ¿El motivo? Goethe "permite" que Werther se enamore de una mujer casada, y hace del argumento de su Fausto un pacto con el diablo. Kafka, sencillamente por nihilista. ¿Dostoievski? No lo ponía en el periódico, pero no me extrañaría que fuera por ruso… o vete a saber.

Nada, mejor que los niños lean la Biblia o biografías de Juan Pablo II, en vez de los clásicos de la literatura universal…  

En fin, como decía, los polacos que conocí me parecieron gente en general muy bien preparada… con "preparada" me refiero a que tenían una formación que a veces envidiaba para mí y mis paisanos. Sí, quizás demasiado patriotas, y con unos posos religiosos que a mí me resultaban muy llamativos. Pero en general, es uno de los países que me resulta(ba) más simpáticos de cuántos he visitado.

Lo malo de todo esto es que me entero solamente por los medios internacionales (lo que tiene no saber polaco), así que ni sé lo que piensa la población en general de todo esto, ni lo que opinan los medios polacos, ni qué pasará con el proyecto finalmente (salvo que las agencias que controlan el negocio de la información decidan darle bombo). 

Viajes, Reflexiones30-5-2007 0:47

El síndrome de Stendhal consiste en pocas palabras en sufrir una conmoción ante una obra de arte (¿que se percibe como?) inconmensurable. El nombre es tal porque se dice que el escritor francés Stendhal fue víctima de él en Florencia. Yo pienso que las impresiones eran seguramente más fuertes en una época en la que no había fotografías ni documentales, ni cualquiera podía ver la Basílica de la Santa Cruz en algo que no fuera un dibujo o un grabado salvo yendo a Italia. Este viaje tan largo y -probablemente- tan deseado, inducía con más facilidad al éxtasis a aquellos viajeros.

Yo no tengo un espíritu tan romántico como para sufrir taquicardias o alucinaciones ante la belleza, pero éstos son los sitios -o las situaciones- donde he estado hasta ahora más cerca del vértigo. Por estricto orden cronológico:

  • Concierto para violín de Tchaikovsky: tendría unos 8 años y me pareció que era imposible escuchar algo mejor que aquello; después he escuchado mil músicas, quizá mejores, pero todavía tiemblo de la primera nota a la última.

  • La Cartuja de Granada: creo que fue el primer síndrome de Stendhal en toda regla; quizás influyera la larga caminata hasta allí, bajo el calor de una tarde de verano, pero aún creo que es imposible que exista barroco más bello que aquél.

  • Vista de la Alhambra desde el Albaicín, al atardecer: en la misma ciudad, pero en invierno y algunos años después; indescriptible, vayan y vean.

  • París de noche, desde Montmartre: es irrepetible, por más que esté sentada otra vez en lo alto de la colina de Montmartre, mirando hacia la ciudad, escuchando canciones francesas y con una 1664 en la mano. No volverán a alinearse las estrellas de la misma manera.

Que yo recuerde ahora mismo, ésas.

Aparte de la belleza que podamos encontrar en dichas situaciones, creo que lo que tienen en común todas ellas es "lo inesperado". Cuando algo no se espera o cuando se consigue tras cierto esfuerzo, o mejor aún, ambas cosas, la sensación de bienestar se multiplica. Quizás esto es extrapolable al resto de la vida… las cosas saben mejor cuando se unen sorpresa y esfuerzo. Esfuerzo para conseguir algo que sabes que va a estar bien, pero que luego resulta mucho mejor de lo que habíamos previsto.

Y bien, ¿se ofrece alguien a compartir sus síndromes de Stendhal particulares?

Música, Reflexiones25-3-2007 19:19

Me equivoqué una vez más… creía que ya lo había oído prácticamente todo, que aquello que no conocía eran piezas quasi inútiles de un puzle infinito, cuya región que me resultaba interesante ya estaba terminada.

La curiosidad me ha espabilado: gracias a la biblioteca municipal, he escuchado la integral de cuartetos de cuerda del señor Beethoven. Si no me equivoco, era lo más gordo que me quedaba de él, después de trillar sinfonías, el concierto para violín, el triple, los cinco para piano, las sonatas para violín, algunas para piano (no soy pianista, no me he exigido todas), oberturas, incluso algo de música de cámara para vientos… pero nunca había escuchado nada más allá de alguno de los primeros cuartetos, los op.18. Y he aquí que me encuentro con sorpresas (¡a estas alturas!) como el op.74, Harfen, apenas 10 años después de los op.18. Pero aún más sorprendentes son los op.127, 130, y siguientes; los compuso alrededor de 1826, cuando ya estaba completamente sordo (murió en 1827, con sólo 57 años).

Para rematar, la Gran Fuga, que debía cerrar el op.130; la música más poderosa y moderna para cuatro instrumentos que escuchaba en muchísimo tiempo; sobre todo, moderna… y dentro de no demasiado cumplirá 200 años. Automáticamente ha pasado a mi top ten de hitos musicales. De ella dijo una persona de bien, Louis Spohr, compositor ligerito y apreciado en su época, que era un horror indescifrable. Pero se me da fatal hacer de crítico musical, al que le interese, que la escuche.

Y ahora me doy cuenta, de que lo que podría parecer "el último Beethoven" son las obras cumbre de su juventud: el último concierto para piano (1806, con 36 años), la sonata Kreutzer (1803, con 33)… ¡20 años antes de los últimos cuartetos!  Realmente, la única música "popular" de su última época es la requeteescuchadísima novena.

Al fin y al cabo, sabía que esto pasaría, que acabaría mirando con nostalgia mi pasado musical, escuchando Beethoven mientras maldigo el Risikomanaging, los protocolos de reuniones, o las Rechtsformen de empresa en Alemania. Pero aún así, sé que el 65% de esto es idealización…

Viajes, Reflexiones, Alemania18-3-2007 3:03

Las he cumplido hace un rato, gracias al insomnio y a otras cosas que ya si acaso contaré. Me han dejado bastantes lecciones. De ellas, la más importante es que nunca, nunca, nunca jamás volveré a conducir mil kilómetros en un día siendo la única al volante, salvo por un motivo de fuerza descomunal. Es ésta una proeza reservada a los que se cruzan España -y muchos, parte del extranjero- para ver a sus familias. Otra de las cosas es que si yo conduzco, yo decido cuándo descanso. Y si hay que parar cada 50 km, me paro, para eso están las áreas de servicio y similares.

Hay muchas más lecciones, pero intentaré recordar para mañana estas dos, necesito ir paso a paso. Aquí las dejo, para que no se me olviden. Buenas noches. 

Erasmus, Libros, Reflexiones27-1-2007 23:45

Holmes sabe si Moriarty está en Londres. Watson sabe que Moriarty no está en Londres. Watson sabe que Holmes sabe que Moriarty está en Londres o París. Por tanto, Holmes sabe que Moriarty está en París.

Diez horas de mi vida dedicadas a analizar razonamientos de ése y otros tipos… creo que si estrujáseis ahora mi cerebro no caería ni una sola gota de líquido cefalorraquídeo. Juguetear con ellos es divertido… un rato, no todo el santo día. Al menos éste es mejor que los de Samantha que no sabe si ama o no a Luis Alfredo (!!!), y me ha recordado algo que me ronda la cabeza hace un par de días.

A lo que iba… Escribo esto tras cuatro meses de experiencia en el asunto que encabeza el post; hasta este momento, para mí compartir piso empezaba y terminaba con Estudio en Escarlata, de Conan Doyle. En la primera de las novelas holmesianas, el doctor Watson conoce a Sherlock Holmes precisamente porque este último busca con quién compartir un apartamento en Baker Street. Me imagino que la idea no debía ser muy descabellada en el Londres de finales del XIX, igual que ahora tampoco lo es; puede que las cosas no cambien tanto… 


Baker Street 221B,
es una imagen de Thorsten Steller.
Música, Reflexiones12-12-2006 18:40

De piedra estoy. Aunque no hace tanto que pasó la época de tratar con jovencitos, creo que he perdido la práctica. Quizás sea que la menda nunca ha sido joven-de-acuerdo-a-los-estándares, más de una vez lo he sospechado.

La historia es: 

Hoy alguien me ha preguntado si tenía canciones españolas -para su clase de español, dijo-. La cosa es que no, que no tengo… sólo por una casualidad tenía Mediterráneo, de Serrat. Pues nada, se la pongo, y me suelta… "¿es para mayores, no?". Yo le intento explicar que no, que no es para mayores, que sólo es para mayores si tu horizonte musical es Bisbal y eres una adolescente sin cabeza (en realidad he sido más suave, me gusta llevarme bien). Pero soy poco convincente -eso lo sabía ya-, y me dice muy segura de sí misma "entonces no, gracias, es para mayores".

¡¡A ver!! Te podrá gustar más o menos; a mí no es que me encante Serrat, pero considero que Mediterráneo es una canción atemporal. Y además de ser atemporal, la letra es más que adecuada para una clase de español. Si generalizar fuera posible, diría que es una canción definitoria en sí de la mitad de España que vive junto al Mediterráneo. Es el Ne me quittes pas de tu clase de francés, o el Yesterday de la de inglés.

Y si Serrat es "para mayores"… ¿qué es entonces Corelli? ¿Para momias centenarias?

La pregunta sería… ¿quiénes son esos "mayores"? ¿Es mayor entonces un chaval que toca sonatas de Beethoven? ¿Es joven ese tipo de treinta y tantos que sigue haciendo botellón? En ese caso, ¡soy mayor! Y me digo: menos mal.

Posible moraleja: tolerancia (?).

Reflexiones, Vicisitudes14-9-2006 15:57

Hay algo que no está funcionando en este país. Me parece que últimamente  veo más gente -digamos-, con problemas. A ver, no estoy todo el día en la calle, pero cada vez que salgo, me pasa algo. En apenas unos meses, he visto unos cuantos ejemplos de malas situaciones contra las que aparentemente, nada se puede hacer. Y como muestra, un botón:

  • Hace cosa de un mes, entró un hombre en el local donde estaba tomándome unas tapitas, y se puso a molestar a los clientes. El camarero quiso echarlo, pero tuvo que aguantar primero que le gritara que lo iba a rajar en cuanto saliera de allí. Estuvo dando voces un rato hasta que consiguieron sacarlo. Estoy casi segura que en cuanto se le pasara el chute de lo que se hubiera metido, no se acordaría de nada, o quizás se quedaría terriblemente avergonzado. Estaba fuera de sí. Droga.
  • Hay un mendigo que ahora se ha venido a vivir a mi calle. Está tirado siempre en algún rincón, descalzo, sucio, con la mirada perdida. No cruza palabra y aparentemente, tampoco ha molestado a nadie. Sin embargo, está claro que no está bien, sus ojos son -que me perdone- los de un loco. ¿No se debería hacer algo? ¿Hay servicios sociales para él? Desatención.
  • El otro día, una mujer con más poca vergüenza encima que pobreza me cogió croquetas de mi propio plato mientras me tomaba un descanso en un bar de Calle Granada. Decía que tenía hambre, pero estaba oronda como un balón. Según mi costumbre, y ya que soy un poquito pusilánime, ni pude alzar la voz, pero un señor que había en otra mesa se indignó bastante… aunque eso no impidió que repitiera la jugada al poco rato. Mala educación y poca vergüenza.

Soy de naturaleza confiada, pues si yo no molesto… ¿por qué me iban a molestar a mí? Pero una cosa tras otra, han conseguido que haya calles por donde ya no paso, aceras que evito, plazas que no cruzo, etc. etc. ¿Y qué puedo hacer yo contra esto?

Universidad, Reflexiones29-6-2006 9:52

Nie mehr Schule,
Keine Schule mehr!

¿Y ahora? Estoy como aquél que sale de la carcel y se siente tan vacío que quiere volver a entrar. Pero… Non, non! jamais! No hay que encerrarse, so peligro de volverse majareta de por vida. Y es que… si todos lo pasamos igual, entiendo que tenemos una generación carne de psiquiatra.

Bueno, ánimo y a disfrutar un poco del verano.

Universidad, Reflexiones20-6-2006 11:34

"Prefiero trabajar codo a codo que a codazos"

Qué gran frase, de cuya validez en el mundo actual me permito dudar a diario. Sólo en una orquesta he experimentado esa sensación, porque sabes que es la única manera de que funcione. ¿El resto? Mercado y chacun pour soi. ¿Entrar en la rueda o escapar de ella?

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