Música, Viajes, Vicisitudes4-5-2008 22:14

Tenía escrita una entrada hiperdeprimente con este título y esta banda sonora:


Afortunadamente, no tuve tiempo de largarla por aquí antes de irme. Ahora, después de tres días en «el país vecino», parece que las cosas se ven de otra manera, aunque sólo sea el haber despedido por unas cuántas noches los problemas de sueño que arrastro desde hace semanas. En resumidas cuentas, no hay nada como parar y tomar aire. Ahora, vuelta al trabajo.

P.S. No doy crédito. Tres calles más allá hay un grupo de cretinos quinquis armando jaleo, y el macho dominante se dedica a gritar aquello de:

¡Eto’o, cabrón, saluda al campeón!

En fin, hogar, dulce hogar.

Música2-3-2008 14:06

Bedřich Smetana fue un señor de nombre impronunciable y apellido ridículo (o apetitoso, según se mire), teniendo en cuenta que smetana es una especie de nata no dulce que se usa en la cocina eslava. Su obra más famosa es Vltava (El Moldava) un poema sinfónico dedicado al río que recorre Bohemia de sur a norte, pasando por Český Krumlov, České Budějovice y Praga. La música puede sonarle a alguien -y con razón- a la Hatikva… Aparentemente ambos están basados en una misma melodía que podría remontarse a una danza italiana del XVI (ésta). En cualquier caso, parece que Smetana estrenó la obra al menos siete años antes de que Samuel Cohen pusiera música a lo que luego sería el himno de Israel.

Otras canciones pretendidamente relacionadas con El Moldava:

(Más información, incluyendo letras de las canciones, a partir de aquí.)

A lo que iba… ya sé cómo se pueden poner vídeos en Blogsome. No es que vaya a abusar, pero haré la prueba con esta combinación de cerveza y música checa:


Lástima que a la mayoría la Pilsner Urquell no nos siente tan bien :).

Música15-12-2007 0:40

Quién pille este minipost a tiempo tendrá la suerte de poder escuchar parte del Concierto para violín de Beethoven tocado por Joshua Bell con la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart.

Escuchar en Bayern 4 Klassik 

P.S. Y aún ni ha llegado a la cadencia (¿cuál tocará?)… sólo por escuchar esto ya ha merecido la pena el día. 

P.P.S. Ni Kreisler, ni Joachim, ni arreglos de Heifetz… cadencia propia. 

Erasmus, Música14-10-2007 18:21

En Alemania SÍ existen las cuatro estaciones. Allí entendí qué era aquello que nos decían en parvulitos, cuando nos explicaban que los muñecos de nieve se hacían en invierno. Una gran mentira de los libros de texto :).

Esto era un otoño de verdad… cómo lo echo de menos:

Editado: y videoclip.

Música, Alemania1-7-2007 12:44

Me encanta lo fácil que es ir a estos acontecimientos aquí. No es casualidad que de las tres veces que se me han antojado (sí, reconozco mi culpa), en dos ocasiones haya conseguido entradas tan fácilmente. La vez anterior pedí entradas sólo una semana antes, y claro… no quedaban.

A pesar de tener justo ese día por la tarde una presentación (importante e inaplazable), saqué las entradas hace un mes pensando que no tendría la mala suerte de que fuera ese mismo viernes (ole yo, en vez de mirar el sitio donde lo tenía apuntado). El caso es que las entradas estaban compradas, y la carrera para llegar en diez minutos desde la estación de Stuttgart al teatro fue memorable. Jamás 750 metros fueron tan largos. Luego escaleras arriba, porque no teníamos precisamente platea, sino gallinero. En fin, el caso es que llegamos, justo un minuto o dos antes de que empezara.

A la entrada de la Staatsoper habían montado estos puestos de Nintendo y Playmobil, pero no me dio tiempo a pararme :P.

WII

Dos observaciones notables:

La primera, que por una vez no tenía a la vista una marea de cabecillas blancas. La media de edad era mucho más baja de lo habitual, había muchos niños (con sus papás) y muchos adolescentes en grupitos con sus colegas. Normalmente lo que se escucha entre tus vecinos de fila son toses y carraspeos, y el ruido de desenvolver caramelos para la tos. En este caso no, eran las vibraciones de un móvil, el escribir mensajes, el hacerse gestos de los muchachos a las muchachas de tres filas más allá… En fin, lo nunca visto, ligoteos en la ópera xD.

La segunda, que estaba en el auditorio más internacional de los últimos tiempos. Detrás mía se oía hablar portugués, un poco a la derecha, inglés americano, en el descanso, italiano, a la salida, francés, y nosotros, españoles. Y claro, algún que otro alemán también había. Vaya batiburrillo.

Staatsoper

Y la representación… pues qué decir sobre ella… rwara, rwara, apenas podía concentrarme en la música con la de chorradas que estaban pasando en el escenario xD. En fin, la gente se reía mucho, así que concluyo que les parecería divertido (de las bromas en alemán me costaba un poco enterarme…). No es que esté en contra de las puestas en escena modernas, pero a veces uno se pregunta qué diantres está pasando y si realmente tiene algún sentido que las tres damas sean azafatas y la reina de la noche una borracha vestida de la Martirio. Hay puestas en escena que se salen de lo clásico y resultan muy muy atractivas; por ejemplo, me gusta esta idea, ahí sí que se puede decir "Ist es denn Wirklichkeit, was ich sah?". Por cierto, la mayoría de los aplausos fueron para la Reina de la Noche, cosa en parte natural, porque… ¿cómo se pueden hacer éstas cosas con la voz?

Música, Alemania13-5-2007 11:05

Como ya conté, recibí un par de entradas para la Staatsoper de Stuttgart. ¿Para ver qué? Una ópera, como era previsible; en este caso, La Traviata, de Giuseppe Verdi.

Es de todos conocido que, cuando una es joven, no puede ir por el mundo cantando alabanzas a la voz de Joan Sutherland; es algo que está muy mal visto si pretendes que te tomen mínimamente en serio, eso lo sabe cualquiera. Pero como esto de ser joven se va acabando, y las personas que lean esto (a) ya conocen mis defectos y saben de qué pie cojeo, (b) no me conocen así que les da igual, contaré algo al respecto.

Bien, era mi primera ópera en muchísimos años, porque si bien no es caro ir a la ópera, en Málaga las oportunidades no están a la orden del día. Ya hablaré en otra ocasión sobre esta pretendida (e inexistente) exclusividad.

La última vez fue hace más de 5 años, antes de empezar la carrera, y no fue una representación tal cual, sino un ensayo general en el Cervantes, precisamente de La Traviata, al que -al menos entonces- se podía entrar libremente -léase gratis. Era un poco cómico, pues aunque la mayoría de los cantantes hacían lo que se les presupone, cantar, los dos protagonistas canturreaban muy bajito para preservar la voz para la función del día siguiente.

Antes de aquello, creo que la última de verdad fue una Madama Butterfly, y de eso hace posiblemente 10 años. No me he prodigado mucho por los teatros del mundo :). En total, me sobran dedos para contarlas, he estado en ocho representaciones, todas en Málaga. Así llegó esta Traviata en Stuttgart.

El argumento, como algunos quizá sepan, cae en el género del drama romanticoide. A tales cotas llega, que me da vergüenza ajena repetirlo aquí (léanlo allí). Solo diré que Verdi no escribía comedias románticas y que la tisis (enfermedad presente en la obra) no se curaba allá por 1848; el resto es, a su manera, bastante previsible.

¿Y qué tal ha estado la función? Veamos… el preludio empezó con muy buena pinta, pero el primer acto resultó un poco catastrófico: el tenor no daba el tipo, la coreografía impuesta al coro resultaba ridícula, las voces me parecían en general demasiado entrecortadas, y por si fuera poco, la soprano se fue apagando en el Sempre Libera y no pudo cantar las últimas notas del acto (es una parte culminante de toda necesidad que no se puede quedar sin ser cantada, para que nos entedamos). Luego aquello fue mejorando, en el segundo acto Germont hizo aplaudir al público por primera vez, y en el tercero Violetta se enmendó y su Addio del passato fue medio decente.

La puesta en escena no era ninguna maravilla pero bueno, tampoco era repugnante. De los directores de escena te puedes esperar cualquier cosa, y todo es, francamente, empeorable.

El teatro me ha gustado; es pequeñito, pero, a mi modo de ver, optimizado para la ópera. Además, el gallinero es un sitio muy confortable en la Staatsoper; nada de bancas de madera, sino butacas acolchadas para poder estar tres horas sin dolor de espalda. En el tercer piso hay también una terraza muy agradable, desde donde se ve el centro de Stuttgart y las colinas que lo rodean:

Colinas de Stuttgart

Y desde allí también, la gente charloteando antes de decidirse a entrar al teatro:

Gente ante la Opernhaus

Por cierto, al principio creí que el público estaba wagnerizado y decidido a no aplaudir ni una sola de las arias. Pero en la mitad del segundo acto aplaudieron a Germont, entonces me percaté de que sólo lo hacen cuando les gusta… lo cual me parece lógico.

Insomma, a pesar de que no fuera una Traviata perfecta, me ha encantado poder estar allí. Repetiría, pero quién sabe cuándo será posible otra vez.


Lo que me quedaba por ver, ¡una Traviata con licencia Creative Commons!

Música, Alemania14-4-2007 12:27

Hoy he tenido una buena sorpresa… ¡tengo entradas para satisfacer una de mis aficiones inconfesables!

Me encanta cómo funcionan los alemanes para estas cosas. La leyenda dice que en Málaga tienes que estar un par de horas a partir de las siete de la mañana a la puerta del teatro, esperando a que pongan a la venta las entradas. Aún así, nada asegura que vayas a conseguir una, porque la mayoría ya están dadas (abonados, enchufados y politicastros, etc.). ¿Quién puede estar allí a esa hora? Nadie que trabaje en un horario normal, salvo haciendo una grandísima excepción por un día. Luego, cuando la gente de a pie llama por la tarde, está todo vendido… Ahora también se pueden comprar por internet, pero si lo haces, renuncias al nada desdeñable descuento por estudiante (40%).

Lo dicho, en vez de eso… tranquilamente hice mi reserva por internet, y a los dos días me mandaron una carta sólo para decirme que habían recibido mi solicitud (¡!), que ya me avisarían cuando se pusieran a la venta las entradas. Y hoy, me ha llegado la carta del teatro, ¡con dos entradas con descuento dentro! Esto es eficiencia y comodidad para el cliente :). Así que está todo hecho, y en mayo, dios mediante, iré a Stuttgart :).

Por supuesto, me han asignado el asiento en lo más alto de la más alta torre, el lugar que algunos con mucho sentido del humor llaman el paraíso, y otros más realistas, el gallinero. Concretamente, voy a estar ahí, busquen la estrella:

Opernhaus

Y sí, las comparaciones son odiosas:

  • La oferta de nuestro Teatro Cervantes: seis óperas en toda la temporada, con dos representaciones cada una.
  • La oferta de la Staatsoper: al menos dieciséis óperas en toda la temporada, con unas diez representaciones de media de cada una.

Tengo que romper una lanza por la oferta musical malagueña. Es verdad que no me gusta mucho Málaga ni el fluir de la vida allí. Pero el día 27 de abril tocará Joshua Bell con la Academy de St. Martin in the Fields, en el mismo teatro donde tantas veces he tocado yo misma. Jaja, igualito, yo vs Bell :P. Ésta es una de las máximas cotas musicales que podría alcanzar, me encantaría ver a Joshua Bell en directo tocando Beethoven. Por supuesto, ya está todo agotado… y yo estoy en Heilbronn.

Un día de estos escribiré sobre las cosas que hecho de menos de España (aparte del café), que leyéndome creo que da la impresión de que tengo un síndrome de Estocolmo con Alemania ;).

Música, Reflexiones25-3-2007 19:19

Me equivoqué una vez más… creía que ya lo había oído prácticamente todo, que aquello que no conocía eran piezas quasi inútiles de un puzle infinito, cuya región que me resultaba interesante ya estaba terminada.

La curiosidad me ha espabilado: gracias a la biblioteca municipal, he escuchado la integral de cuartetos de cuerda del señor Beethoven. Si no me equivoco, era lo más gordo que me quedaba de él, después de trillar sinfonías, el concierto para violín, el triple, los cinco para piano, las sonatas para violín, algunas para piano (no soy pianista, no me he exigido todas), oberturas, incluso algo de música de cámara para vientos… pero nunca había escuchado nada más allá de alguno de los primeros cuartetos, los op.18. Y he aquí que me encuentro con sorpresas (¡a estas alturas!) como el op.74, Harfen, apenas 10 años después de los op.18. Pero aún más sorprendentes son los op.127, 130, y siguientes; los compuso alrededor de 1826, cuando ya estaba completamente sordo (murió en 1827, con sólo 57 años).

Para rematar, la Gran Fuga, que debía cerrar el op.130; la música más poderosa y moderna para cuatro instrumentos que escuchaba en muchísimo tiempo; sobre todo, moderna… y dentro de no demasiado cumplirá 200 años. Automáticamente ha pasado a mi top ten de hitos musicales. De ella dijo una persona de bien, Louis Spohr, compositor ligerito y apreciado en su época, que era un horror indescifrable. Pero se me da fatal hacer de crítico musical, al que le interese, que la escuche.

Y ahora me doy cuenta, de que lo que podría parecer "el último Beethoven" son las obras cumbre de su juventud: el último concierto para piano (1806, con 36 años), la sonata Kreutzer (1803, con 33)… ¡20 años antes de los últimos cuartetos!  Realmente, la única música "popular" de su última época es la requeteescuchadísima novena.

Al fin y al cabo, sabía que esto pasaría, que acabaría mirando con nostalgia mi pasado musical, escuchando Beethoven mientras maldigo el Risikomanaging, los protocolos de reuniones, o las Rechtsformen de empresa en Alemania. Pero aún así, sé que el 65% de esto es idealización…

Música15-12-2006 23:09

No todos los días se tiene la oportunidad de ver a uno de esos personajes que ha atrapado tu atención -de alguna manera- en algún momento de tu vida. Ése ha sido mi caso, gracias al cuarto concierto de la WKO.

El que ha venido a tocar en la Harmonie es Sergei Nakariakov, un trompetista ruso digamos famosete. En cierta época, no tan lejana en tiempo como en espacio ;-), me hacía gracia cómo tocaba las obras más virtuosísticas del repertorio para violín; Paganini, Sarasate, Waxman, Tchaikovsky… se atreve con todo y no suena mal.

En Heilbronn tocó dos obras (ni bis ni nada, ¡soso!):

  • El Concierto para violín en re menor de Mendelssohn… que no es el más conocido, el mi menor, sino un concierto para violín con orquesta de cámara que Mendelssohn compuso con 13 años (increíble pero cierto). El caso es que aquí prefiero de largo larguísimo la versión original con violin solista; en mi opinión, el violín es mucho más ágil para los matices más expresivos. O quizás sea la fuerza de la costumbre…

  • Lo segundo fueron las Variaciones sobre el Carnaval de Venecia de Arban. Esto estuvo bastante mejor; están escritas originalmente por un trompetista, para trompeta, y cabe presumir que sabe cómo explotar las posibilidades de su propio instrumento. Además, no sé qué tiene el recién nombrado Carnaval… cuando empezó a tocar, una especie de risa y murmullos recorrió toda la sala. Y no es la primera vez que veo pasar algo así con esta musiquilla. La catalogaremos como música hilarante.

    Aún así yo sigo prefiriendo el Carnaval para violín… pero no soy imparcial :-). 

Comparen ustedes, gracias a Youtube:

Música, Reflexiones12-12-2006 18:40

De piedra estoy. Aunque no hace tanto que pasó la época de tratar con jovencitos, creo que he perdido la práctica. Quizás sea que la menda nunca ha sido joven-de-acuerdo-a-los-estándares, más de una vez lo he sospechado.

La historia es: 

Hoy alguien me ha preguntado si tenía canciones españolas -para su clase de español, dijo-. La cosa es que no, que no tengo… sólo por una casualidad tenía Mediterráneo, de Serrat. Pues nada, se la pongo, y me suelta… "¿es para mayores, no?". Yo le intento explicar que no, que no es para mayores, que sólo es para mayores si tu horizonte musical es Bisbal y eres una adolescente sin cabeza (en realidad he sido más suave, me gusta llevarme bien). Pero soy poco convincente -eso lo sabía ya-, y me dice muy segura de sí misma "entonces no, gracias, es para mayores".

¡¡A ver!! Te podrá gustar más o menos; a mí no es que me encante Serrat, pero considero que Mediterráneo es una canción atemporal. Y además de ser atemporal, la letra es más que adecuada para una clase de español. Si generalizar fuera posible, diría que es una canción definitoria en sí de la mitad de España que vive junto al Mediterráneo. Es el Ne me quittes pas de tu clase de francés, o el Yesterday de la de inglés.

Y si Serrat es "para mayores"… ¿qué es entonces Corelli? ¿Para momias centenarias?

La pregunta sería… ¿quiénes son esos "mayores"? ¿Es mayor entonces un chaval que toca sonatas de Beethoven? ¿Es joven ese tipo de treinta y tantos que sigue haciendo botellón? En ese caso, ¡soy mayor! Y me digo: menos mal.

Posible moraleja: tolerancia (?).

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