Alemania, Gastronomía17-5-2007 11:28

En esta entrega llegan los Maultaschen, una especialidad suaba por excelencia según tengo entendido. Consisten en unas "bolsitas" de pasta, rellenas con carne picada, espinaca, cebolla, y algún que otro añadido dependiendo de la receta. Claro, eso es en teoría, porque lo que yo hago es comprar los más baratos que venda ya hechos el Handelshof. Debe ser como comparar las croquetas caseras de la abuela con las croquetas congeladas del Carrefour, pero aún así, a mí me saben buenos.

Bien, hay muchas recetas para preparar los Maultaschen, aunque casi todas se incluyen en dos grandes subclases: con sopa, y sin sopa. Como no tengo paciencia ni tiempo para hacer caldos, y el Avecrem no me prevelica, yo suelo hervirlos en agua, y luego los frío con poco aceite. Así puedo luego aplicar alguna de mis variantes; una incluye un poco de tomate frito natural (la haría más si no fuera por la pereza que me da hacer tomate), y la otra, consiste en hacerlos revueltos con huevo; también están muy buenos así, y es como los traigo en la foto de hoy:

Maultaschen

Sí, no parecen muy apetitosos, pero es que los Maultaschen no son precisamente fotogénicos. 

Dicen las buenas lenguas que los Maultaschen se inventaron en Maulbronn, un monasterio que está cerca de aquí… que aún no he visitado, y eso que hace tiempo que estoy con las ganas. Como ya he repetido alguna vez, allí ocurre parte del "Bajo las ruedas", del señor Hermann Hesse. 

Alemania, Gastronomía14-5-2007 17:25

Hoy traigo una cerveza de la tierra. La Häller Löwenbräu se hace en Schwäbisch Hall, del que ya he hablado en alguna ocasión (1). Häller es precisamente el gentilicio de Hall, que es el nombre por el que se conoce al pueblo en cuestión, a unos 50km de Heilbronn. Aunque la marca tiene cervezas de muchos tipos, esta vez traigo (de nuevo) una Weizen; y es que me encantan las cervezas de trigo… No confundamos la Häller Löwenbräu con la Löwenbräu a secas, que es, cómo no, una cerveza bávara. Ésta es suava, pero no por ello con menos tradición… existe desde 1724.

Häller Löwenbräu

En la botella pone Haalgeist. Expliquémoslo…

Según explican en la parte trasera, se trata de alguna suerte de espíritu/genio protector de la ciudad. En la etiqueta sale el ser en cuestión; la ciudad dibujada detrás es claramente Schwäbisch Hall; a la izquierda está la torre de la iglesia, a la derecha, una casa medieval gigantesca… que se puede apreciar también en la foto, a la derecha del todo. Involuntariamente, parece tomada desde un sitio cercano al del dibujo.

Haalgeist
Música, Alemania13-5-2007 11:05

Como ya conté, recibí un par de entradas para la Staatsoper de Stuttgart. ¿Para ver qué? Una ópera, como era previsible; en este caso, La Traviata, de Giuseppe Verdi.

Es de todos conocido que, cuando una es joven, no puede ir por el mundo cantando alabanzas a la voz de Joan Sutherland; es algo que está muy mal visto si pretendes que te tomen mínimamente en serio, eso lo sabe cualquiera. Pero como esto de ser joven se va acabando, y las personas que lean esto (a) ya conocen mis defectos y saben de qué pie cojeo, (b) no me conocen así que les da igual, contaré algo al respecto.

Bien, era mi primera ópera en muchísimos años, porque si bien no es caro ir a la ópera, en Málaga las oportunidades no están a la orden del día. Ya hablaré en otra ocasión sobre esta pretendida (e inexistente) exclusividad.

La última vez fue hace más de 5 años, antes de empezar la carrera, y no fue una representación tal cual, sino un ensayo general en el Cervantes, precisamente de La Traviata, al que -al menos entonces- se podía entrar libremente -léase gratis. Era un poco cómico, pues aunque la mayoría de los cantantes hacían lo que se les presupone, cantar, los dos protagonistas canturreaban muy bajito para preservar la voz para la función del día siguiente.

Antes de aquello, creo que la última de verdad fue una Madama Butterfly, y de eso hace posiblemente 10 años. No me he prodigado mucho por los teatros del mundo :). En total, me sobran dedos para contarlas, he estado en ocho representaciones, todas en Málaga. Así llegó esta Traviata en Stuttgart.

El argumento, como algunos quizá sepan, cae en el género del drama romanticoide. A tales cotas llega, que me da vergüenza ajena repetirlo aquí (léanlo allí). Solo diré que Verdi no escribía comedias románticas y que la tisis (enfermedad presente en la obra) no se curaba allá por 1848; el resto es, a su manera, bastante previsible.

¿Y qué tal ha estado la función? Veamos… el preludio empezó con muy buena pinta, pero el primer acto resultó un poco catastrófico: el tenor no daba el tipo, la coreografía impuesta al coro resultaba ridícula, las voces me parecían en general demasiado entrecortadas, y por si fuera poco, la soprano se fue apagando en el Sempre Libera y no pudo cantar las últimas notas del acto (es una parte culminante de toda necesidad que no se puede quedar sin ser cantada, para que nos entedamos). Luego aquello fue mejorando, en el segundo acto Germont hizo aplaudir al público por primera vez, y en el tercero Violetta se enmendó y su Addio del passato fue medio decente.

La puesta en escena no era ninguna maravilla pero bueno, tampoco era repugnante. De los directores de escena te puedes esperar cualquier cosa, y todo es, francamente, empeorable.

El teatro me ha gustado; es pequeñito, pero, a mi modo de ver, optimizado para la ópera. Además, el gallinero es un sitio muy confortable en la Staatsoper; nada de bancas de madera, sino butacas acolchadas para poder estar tres horas sin dolor de espalda. En el tercer piso hay también una terraza muy agradable, desde donde se ve el centro de Stuttgart y las colinas que lo rodean:

Colinas de Stuttgart

Y desde allí también, la gente charloteando antes de decidirse a entrar al teatro:

Gente ante la Opernhaus

Por cierto, al principio creí que el público estaba wagnerizado y decidido a no aplaudir ni una sola de las arias. Pero en la mitad del segundo acto aplaudieron a Germont, entonces me percaté de que sólo lo hacen cuando les gusta… lo cual me parece lógico.

Insomma, a pesar de que no fuera una Traviata perfecta, me ha encantado poder estar allí. Repetiría, pero quién sabe cuándo será posible otra vez.


Lo que me quedaba por ver, ¡una Traviata con licencia Creative Commons!

Alemania, Gastronomía11-5-2007 15:26

Si las ganas me acompañan, éste será el primer post de una serie sobre las comidas que he disfrutado estos meses, y que no volveré a ver de cerca cuando me vuelva a España.

¿Qué son los Schupfnudeln, o como los llaman también por aquí, Bubaspitzle? Son relativamente parecidos a la pasta, pero están hechos con masa de patata, en vez de trigo. De forma, son parecidos a los macarrones, pero más gorditos y compactos (no están huecos).

Se preparan de muchas maneras, a veces sin nada, para que sirvan de acompañamiento a cualquier otro plato, otras junto a Sauerkraut (una de las maneras preferidas en los puestos callejeros). Mi receta favorita es con beicon y cebolla; es muy fácil de hacer y quedan exquisitos.

Procedimiento: poca mantequilla en una sartén, y añadimos los Schupfnudeln para que se frían un poco. Al rato les echamos un poco de beicon picado y cebolla, y así los tenemos hasta que se tuesten bastante, que es como están más buenos. Hay que tener cuidado para que no se rompan demasiado, son bastante frágiles.

Y al final quedan con esta pinta:

Schupfnudeln

Viajes, Alemania6-5-2007 12:53

Echo de menos esto:

El río Inn

Es el río Inn. Yo volvía andando por su margen izquierda, buscando el puente que se ve al fondo y que había de llevarme a Austria. La gente aprovechaba el buen tiempo del Lunes de Pascua y paseaba junto al río, a pie o en bicicleta, otros permanecían sentados, en bancos o en las rocas, muchos leyendo, otros hablando, otros tomando el sol -la ocupación favorita de los alemanes ociosos cuando hace bueno. Me gustó aquello. Atención al curioso edificio junto al río…

… porque lo encontrarán aquí también. Esta otra imagen está tomada desde el último puente sobre el Inn. Detrás del recodo, Inn y Danubio unen sus aguas.

El Inn en Passau

Por aquí me reclamaron que la panorámica de Passau había quedado demasiado apretujada, y seguramente era verdad, porque intentar meter varias fotos -y que quede bien- en un ancho de 500px no es fácil. Así que voy a intentar solucionarlo con esta vista parcial sobre la catedral, el Inn, y las colinas austriacas:

Passau

Lo que se ve en primer plano es la catedral. ¿Es o no una ciudad preciosa?

Quiero volver, quiero volver… y no me quiero ir de Alemania.

Ay…

Viajes, Alemania2-5-2007 15:55

Como dije por ahí, tuve visita este puente (!!). Entre otras muchas cosas, incluyendo excursiones, comidas, idas y venidas al aeropuerto, y poco dormir, se añade una excursión a Ludwigsburg, donde ya estuve allá por Septiembre. Parece un pueblo pequeño, pero según Wikipedia tiene 87.000 habitantes… ¿se les habrá escapado algún cero? Como dije, los jardines del castillo/residencia/palacio estaban apuntados para volver, y ya estando allí, decidimos entrar a todo.

Pues bien, ¡aquello es enorme! Al menos para echar el día entero. Es posible elegir distintas visitas (completa, sólo jardines, sólo residencia, museos, y otras combinaciones). Nosotros elegimos la completa, pensando que no iba a ser tan tan grande. Los jardines son muy agradables, con una parte de recorridos por cuentos alemanes, especialmente indicada para niños. También hay un bar al aire libre y música en directo para los padres ;).

Ésta es una garza en uno de los estanques del jardín:

Garza en Ludwigsburg

Si quieres entrar al palacio, tienes que pagar una visita guiada. Ya que estábamos allí, pues entramos… Al menos no te dan una vuelta rápida en media hora… la visita duró 120 minutos, y me pareció bastante completa, y sin ir demasiado rápido (como la que nos tocó en Würzburg, por ejemplo). Hay que ver la de tonterías que cuentan los guías… supongo que es lo normal.

Una de las cosas que más me gustó fue el teatro, dentro del castillo. Es un verdadero teatro barroco, como el que sale al principio de Cyrano de Bergerac ;). Los palcos, el escenario, los decorados… todo me recuerda a un lugar donde se podría representar alguna de las Ifigenias :). Creo que todavía se hacen representaciones allí, aunque imagino que será complicado conseguir entradas, con lo pequeño que es.

El resto, y como de costumbre, las habitaciones del rey, de la reina, del servicio y de los hijos, muchas anécdotas, la mayoría irrelevantes, una bonita capilla barroca, y demás. 

Y en fin, mis visitas ya se fueron, y ya estoy otra vez procrastinando en el blog, en vez de terminar la multitud de cosas pendientes que tengo… Voy a ello. 

Viajes, Alemania, Gastronomía18-4-2007 19:45

Innstadt La primera cerveza de trigo que se cruzó en mi camino era una Innstadt, hace ahora casi dos años. Aquélla era oscura, o como se dice en español, negra. Una "cerveza blanca negra", por absurdo que parezca, y que me pareció entonces la cerveza más deliciosa que jamás había probado… que no eran muchas tampoco, todo sea dicho.

Esta cerveza se hace precisamente en Passau, y por supuesto, la ponen en muchos locales. Ya sabía que la reencontraría allí (en Heilbronn no se vende), y no me pude resistir a ésta, en un Biergarten. Es la versión clara, blanca, o de grano sin tostar, y está buenísima también.

Me quedé con las ganas de volver a probar la oscura, que queda todavía idealizada en mi recuerdo.

SpitalEn Ratisbona en cambio tuve una inesperada revelación. En uno de los Biergarten junto al Danubio ponen Spital, fabricada allí mismo también. Ésta de aquí es la de trigo, pero tengo que confesar que, por una vez, la que más me gustó fue la Helles… Creo que es una de las mejores cervezas que he probado, y desde aquí se la recomiendo encarecidamente a cualquiera que pase por Ratisbona y guste de estos mejunjes. Incluso la Radler (versión con limonada) de esta cerveza está buena… y normalmente la Radler me parece una guarrería (el mejor ejemplo, la de Becks).

Mmm, no bebo tanta cerveza como parece (1 y 2)… me tomo una simplemente y disfruto con ello :).

Música, Alemania14-4-2007 12:27

Hoy he tenido una buena sorpresa… ¡tengo entradas para satisfacer una de mis aficiones inconfesables!

Me encanta cómo funcionan los alemanes para estas cosas. La leyenda dice que en Málaga tienes que estar un par de horas a partir de las siete de la mañana a la puerta del teatro, esperando a que pongan a la venta las entradas. Aún así, nada asegura que vayas a conseguir una, porque la mayoría ya están dadas (abonados, enchufados y politicastros, etc.). ¿Quién puede estar allí a esa hora? Nadie que trabaje en un horario normal, salvo haciendo una grandísima excepción por un día. Luego, cuando la gente de a pie llama por la tarde, está todo vendido… Ahora también se pueden comprar por internet, pero si lo haces, renuncias al nada desdeñable descuento por estudiante (40%).

Lo dicho, en vez de eso… tranquilamente hice mi reserva por internet, y a los dos días me mandaron una carta sólo para decirme que habían recibido mi solicitud (¡!), que ya me avisarían cuando se pusieran a la venta las entradas. Y hoy, me ha llegado la carta del teatro, ¡con dos entradas con descuento dentro! Esto es eficiencia y comodidad para el cliente :). Así que está todo hecho, y en mayo, dios mediante, iré a Stuttgart :).

Por supuesto, me han asignado el asiento en lo más alto de la más alta torre, el lugar que algunos con mucho sentido del humor llaman el paraíso, y otros más realistas, el gallinero. Concretamente, voy a estar ahí, busquen la estrella:

Opernhaus

Y sí, las comparaciones son odiosas:

  • La oferta de nuestro Teatro Cervantes: seis óperas en toda la temporada, con dos representaciones cada una.
  • La oferta de la Staatsoper: al menos dieciséis óperas en toda la temporada, con unas diez representaciones de media de cada una.

Tengo que romper una lanza por la oferta musical malagueña. Es verdad que no me gusta mucho Málaga ni el fluir de la vida allí. Pero el día 27 de abril tocará Joshua Bell con la Academy de St. Martin in the Fields, en el mismo teatro donde tantas veces he tocado yo misma. Jaja, igualito, yo vs Bell :P. Ésta es una de las máximas cotas musicales que podría alcanzar, me encantaría ver a Joshua Bell en directo tocando Beethoven. Por supuesto, ya está todo agotado… y yo estoy en Heilbronn.

Un día de estos escribiré sobre las cosas que hecho de menos de España (aparte del café), que leyéndome creo que da la impresión de que tengo un síndrome de Estocolmo con Alemania ;).

«« Anterior  •  Siguiente »»

ecoestadistica.com