Tenía escrita una entrada hiperdeprimente con este título y esta banda sonora:


Afortunadamente, no tuve tiempo de largarla por aquí antes de irme. Ahora, después de tres días en «el país vecino», parece que las cosas se ven de otra manera, aunque sólo sea el haber despedido por unas cuántas noches los problemas de sueño que arrastro desde hace semanas. En resumidas cuentas, no hay nada como parar y tomar aire. Ahora, vuelta al trabajo.

P.S. No doy crédito. Tres calles más allá hay un grupo de cretinos quinquis armando jaleo, y el macho dominante se dedica a gritar aquello de:

¡Eto’o, cabrón, saluda al campeón!

En fin, hogar, dulce hogar.