Los pocos lectores asiduos a este blog deberían conocer ya La segunda parte, blog bastante más recomendable que esta mísera libretucha de anotaciones que tenéis a bien visitar :). Y es que un post escrito por mortiziia no tiene jamás desperdicio, ni en la forma, ni en el fondo. Pues bien, a través de ella me llega este meme, una de esas amenazas del mundo blogueril que ya creía haber descartado. Temo al meme por dos motivos: porque deben ser reenviados a otros y porque implican hablar de sí mismo en público. Lo primero lo llevo bastante mal, pues, por algún motivo estúpido, me trae recuerdos adolescentes que prefiero olvidar; lo segundo, aún peor, porque no suelo estar dispuesta a airear tan a la ligera preguntas memas, como por ejemplo, cuándo lloré por última vez o de qué color llevo ciertas prendas.

Peero… No siempre es fatídica la recepción de un meme; yo le veo cierto interés, siquiera como una suerte de divertimento entre amigos, conocidos, o lo que sea. Como los visitantes aquí son pocos, y los que se paran, aún menos, compartiré con vosotros algunas de mis manías. Abreviando: que me toca contestar y allá voy.

Un meme siempre tiene unas indicaciones sencillas que hay que seguir. Las de éste son las siguientes:

  1. Escribe una entrada acerca de la nominación.
  2. En ella, debes enlazar a la persona que te ha nominado y explicar las reglas.
  3. Cuenta seis manías, costumbres, rarezas o tics nerviosos, dado el caso, que tengas.
  4. Nomina a otras tres personas para que hagan lo mismo en sus respectivos blogs, enlazando a estos.
  5. Comunica a estas tres almas de cántaro que han sido nominadas mediante un mensaje público en sus blogs.

Sin más preliminares:

  1. Me gusta organizar mi tiempo hasta el último detalle, si bien últimamente hay muy poco -o quizás demasiado- que organizar. Para esta tarea soy paciente y constante: apunto el número de horas que dedico a mis quehaceres y después extraigo conclusiones sobre mi productividad, costumbres, y cosas varias. Esta manía mía no se limita al tiempo: suelo anotar observaciones inútiles como el número de personas seseantes en una reunión, el número de pañuelos palestinos en el autobús, la proporción de informáticos miopes, etc.

  2. Generalicemos: no me gustan los adolescentes. Creo que los niños deberían pasar a ser adultos sin pasar por ese odioso trámite entre medias. Si me cruzo con una bandada bullanguera de adolescentes quinquis, me encojo contra la pared contraria o me cambio de acera.

  3. Igual que Marlowe se tocaba la oreja y Napoleón se metía la mano en el pecho, yo suelo jugar con mi patilla derecha; parece inofensivo, pero cuando me estreso, se vuelve bastante compulsivo…

  4. Soy terriblemente desordenada para la mayoría de las cosas, pero no en lo que respecta a libros y discos. He definido una relación de orden total no estricto para cada uno de estos dos conjuntos, y siempre siempre siempre encuentro lo que quiero. Si un libro no cabe en su sitio, no lo meto donde quepa, sino que reorganizo la colección entera para que entre donde le toque.

  5. Tengo las uñas muy cortas, tanto, que cuando era pequeña pensaban que me las comía (cosa que nunca he hecho). Esto es herencia de mi pasado violinista, no soporto las uñas largas.

  6. Por último, yo también odio hablar por teléfono. Si llaman al fijo y sé que no es para mí, remoloneo; si llaman al móvil, hago de tripas corazón y lo cojo. Lo de llamar a alguien «para hablar» no va conmigo, pero voy superando esta fobia, sé que no me conviene.

¿Y a quién nomino yo ahora? Voy a romper el último punto del meme. Tú que me visitas y tienes un blog, que sabes que te leo en la sombra, anímate a rellenarlo y me darás una pequeña alegría :).