Éste es el año de las espantadas. Apenas he aterrizado en España, cuando un montón de desconocidos cuyos blogs leo de vez en cuando salen volando hacia otros lugares del mundo. Se van a Cambridge, a Davis, a Jena, a Košice, a Pittsburgh… por no hablar con los que siguen sus vidas lejos de España: en California, Chicago, Maastricht, Shymkent o Stuttgart…
Tanto es así que me he contagiado, y yo también me voy unos días… no muy lejos, no os asustéis. No me gusta este supuesto "estar de vacaciones" en la ciudad donde vivo normalmente (aunque haga un año que no vivía aquí). Y como quiera que este año no he tenido vacaciones de verano, y aún me quedan un par de días antes de enfrentarme al tema proyecto, me voy a un pueblo perdido de la mano de dios. Ya contaré, eso es casi más exótico que Alemania…
Estos días me he conformado con pasearme de vez en cuando por Málaga. Por ahí hay un estudio que dice que los malagueños son los españoles que más satisfechos están de vivir en su ciudad (¿?) y por otra parte, tantos turistas no pueden equivocarse… ¿O sí?
Supongamos que no es tan importante el lugar donde uno vive, sino conseguir llevar la vida que uno quiere; seguiré una temporada por el sur.
Al fondo, los AT-AT (All Terain Armored Transport) vuelven a la carga.

