Ya han empezado mis pseudovacaciones en el pseudoverano heilbronnense. Aunque estos días tengo cierta carga a mi cargo, estamos aprovechando para viajar un poco… al menos se acabó estar 22 horas al día en mi zulo de siete metros cuadrados. De notas y tal aún sé poca cosa, y pronto tendré que empezar a preparar septiembre: pero dejemos cada cosa a su tiempo. Quizás haya hecho la semana pasada el último penúltimo examen de mi vida…
El sábado acabé en un pueblo que no visitaba desde aquellos mercados de navidad, a cuento de enseñarle a la familia un pueblo típico alemán; habían organizado cierto evento llamado "Montmatre Feeling", una feria de artesanía y pintura que con Montmartre tenía que ver… más bien poco. El caso es que los alemanes aprovechan cualquier ocasión para poner un puesto de salchichas y cervezas en la calle :-). No viene a cuento, pero en Bad Wimpfen tomé ese mismo día los Maultaschen más exquisitos que jamás había probado.
Los cuadros, en la calle:

