Cheb -también llamada Eger- es una ciudad (¿un pueblo?) de 30.000 habitantes en el extremo más occidental de Chequia, a tiro de piedra de la frontera con Alemania.
(¿Qué hace que una población sea una ciudad o un pueblo? Esto siempre me ha resultado confuso. En Alemania, hasta pueblos de 6.000 habitantes como Bad Wimpfen son ciudades. Cheb tiene 30.000 y ni siquiera es capital de su provincia, así que podemos meterla en la misma categoría que Ronda. ¿Pueblo o ciudad? Que decida otro…)
El caso es que allí estuve ayer, en una excursión demasiado corta y algo surrealista. Era un viaje de un día, anunciado como "un día en un mercado checo" o algo así. El mercado checo resultó ser en realidad un mercadillo vietnamita para alemanes, que van allí exclusivamente a comprar barato, mochilas, camisetas, gorras, películas, cigarrillos, vodka, y otras tonterías. Por un momento me aterroricé, porque parecía que nos iban a dejar a todos en aquel horrible mercadillo (Asia Dragon Bazar, para los incautos) a las afueras de la ciudad. Pero no, también había otro algo más cerca del centro histórico (Dragoun Bazar :P), y allí también paró el autobús. Ni que decir tiene que nosotros no pisamos el mercado en cuestión xD. Fueron tres horas escasas en Cheb, pero bueno, creo que valió la pena. Igual no se puede pedir mucho más por ir y volver en el mismo día a Chequia por 20 euros.
En primer lugar: ¡cómo cambian las cosas con tan sólo pasar la frontera! Se nota prácticamente en todo, y aunque lo que primero llama la atención es el estado ruinoso de las fachadas y de las aceras, hay bastante más: los precios, los coches y autobuses de los años ¿80?, y hasta la calidad del papel higiénico :). Debe ser que llevo demasiado tiempo en Alemania.
Por otra parte, la ciudad no es nada fea, aunque saliendo de la plaza del mercado, la mayoría de las fachadas parece que se van a venir abajo. A mí en general me gusta ese estado semidecadente, aunque entiendo que deben tener cosas más importantes en que gastar el dinero que en adecentar las calles (que sin embargo, estaban bastante más limpias que las de Málaga).
Ésta es la plaza del mercado, con el Spalicek al fondo (grupo de casas de colores del s. XIII), la iglesia de San Nicolás al fondo a la derecha, y todas sus fachadas muy bien arregladas…
Aquí, la plaza desde el otro extremo. El edificio con reloj es el antiguo ayuntamiento, y al lado está la casa de Schiller.
Sólo hay que asomarse un poco por detrás de la plaza para ver que no todo es así. No sé si exagero si digo que los exteriores son ruinosos… Como ejemplo, esta casa, que al menos estaban reformando:
Saliendo del centro histórico, los edificios recuerdan un poco a los de las afueras de Cracovia o San Petersburgo. Muchos bloques grises, otros de fachadas de hormigón, otros que llevarán sin pintar desde que se construyeron… Aunque no falta gente que se anime a poner algo de color en su fachada :).
No saber el idioma es bastante limitante, allí me di cuenta (aunque en los bares te hablaban en alemán sin problema). De todas formas, hay quien gusta de practicar sus prosím y děkuji… aunque luego contesten en checo y no entienda ni papa :P. Y todo un reto: aprender a pronunciar la r con háček: "ř", una mezcla de r vibrante y sch (/ʃ/).
Sobre los precios: es un alivio que por una vez todo resultara tan barato. Aunque en la plaza tienen precios para turistas (que son en realidad precios baratos españoles: caña, un euro), apenas te alejas un par de calles puedes tomarte dos cervezas y una sopa por 1.60. En Alemania, nos habría costado al menos ocho, es decir, que se queda en menos de la cuarta parte.
Dije más arriba que no pisamos el infame Dragoun Bazar. Sin embargo, por obligación tuvimos que estar una hora en el Asia Dragon Bazar, uno de los sitios más cutres que he pisado en mi vida (y a donde espero no volver nunca). El mejor momento fue cuando llegó un vietnamita aterrorizado gritando "¡Polizei, Polizei!" y todos los puestos empezaron a echar abajo las persianas. Fue cosa de 20 segundos, al final no vino la policía y los puestos reabrieron :).
Por cierto, en Cheb nació Rudolf Serkin, un pianista del que he tenido algunas grabaciones. (También Pavel Nevded, el único futbolista checo que conozco).
P.S. Un interesante artículo sobre la comunidad vietnamita en Cheb.