En esta entrega llegan los Maultaschen, una especialidad suaba por excelencia según tengo entendido. Consisten en unas "bolsitas" de pasta, rellenas con carne picada, espinaca, cebolla, y algún que otro añadido dependiendo de la receta. Claro, eso es en teoría, porque lo que yo hago es comprar los más baratos que venda ya hechos el Handelshof. Debe ser como comparar las croquetas caseras de la abuela con las croquetas congeladas del Carrefour, pero aún así, a mí me saben buenos.
Bien, hay muchas recetas para preparar los Maultaschen, aunque casi todas se incluyen en dos grandes subclases: con sopa, y sin sopa. Como no tengo paciencia ni tiempo para hacer caldos, y el Avecrem no me prevelica, yo suelo hervirlos en agua, y luego los frío con poco aceite. Así puedo luego aplicar alguna de mis variantes; una incluye un poco de tomate frito natural (la haría más si no fuera por la pereza que me da hacer tomate), y la otra, consiste en hacerlos revueltos con huevo; también están muy buenos así, y es como los traigo en la foto de hoy:
Sí, no parecen muy apetitosos, pero es que los Maultaschen no son precisamente fotogénicos.
Dicen las buenas lenguas que los Maultaschen se inventaron en Maulbronn, un monasterio que está cerca de aquí… que aún no he visitado, y eso que hace tiempo que estoy con las ganas. Como ya he repetido alguna vez, allí ocurre parte del "Bajo las ruedas", del señor Hermann Hesse.

