Tres fútiles motivos para ir a Ulm:

Porque es la ciudad donde nació Albert Einstein. El motivo más estúpido de los tres, pero como curiosidad, ahí está. Realmente me interesaría más, a este respecto, pasar por Calw (Hesse) o incluso Lauffen am Neckar (Hölderlin), aunque seguramente, Ulm sea más interesante que ambas.

Para ver el Danubio por primera vez; en Ulm es todavía una menudencia (relativamente, aún no he olvidado los eriales secos que tenemos por ríos en mi Heimat). La verdad, en esta foto parece más insignificante de lo que era, aunque eso sí, azul, innegable.

Blaue Donau

Me gustan los ríos, también los puentes. No creo que tenga nada que ver con haber vivido más de veinte años a quinientos metros del otrora río, Guadalmedina. Hasta ahora me había paseado junto al Nevá, el Vístula o el Sena; entre las grandes ausencias, todavía cuento el Rin o el Elba (y más lejos, lugares a donde no creo que llegue jamás: el Volga, el Don, el Obi, el Yenisei…).

Tercero, para ver la impresionante torre de la catedral, que según dicen es la más alta del mundo. Desde luego, es una imponente mole de piedra, sorprendentemente bien conservada, porque en la plaza donde está sólo hay edificios modernos, como el que aparece en la foto. Milagro que permanezca en pie…

Ulmer Münster